¿Estamos siempre conscientes de cuanto “sobre invertimos” cuando construimos?

25 Noviembre 2016

Llama la atención ver las tremendas construcciones que quedan botadas cuando una empresa deja sus instalaciones. Me pregunto qué habrán pensado cuando las construyeron. Seguramente se consideró que 1) nunca se iban a mover y 2) que la tecnología no iba a cambiar por cuanto lo que era necesario en ese momento lo sería por muchos años y 3) además que la empresa no iba a crecer ni achicarse o 4) que nunca modificaría la línea de producción. Alguna de estas posibilidades o quizás 5) un cambio de la ciudad hizo que esos grandes edificios construidos como para la eternidad luzcan vacíos, con ventanales rotos con todo tipo de grafitis esperando la demolición.

Qué diferente el criterio que se usa en Estados Unidos donde vemos grandes industrias aparecer en poco tiempo construidas con estructuras flexibles, muros y cubiertas reutilizables. La construcción, en Chile como en muchos otros países, ha sido de los sectores de la economía que menos cambiaron en el último siglo.

La preocupación por la sustentabilidad, el creciente costo de la mano de obra, el rápido cambio tecnológico han impulsado en el hemisferio norte a desarrollar nuevos sistemas constructivos. Solo en Japón existen más de 300 instituciones dedicadas por completo al desarrollo de sistemas y materiales para la construcción.

Una tendencia fuerte ha sido hacia sistemas prefabricados por los cuales en ambientes controlados se fabrican muros, cielos, estructuras, pisos, puertas y muchos otros que llegan a las obras listas y dimensionadas al milímetro con los que se disminuyen los accidentes, la contaminación ambiental, el desecho, los costos y plazos de construcción.

Lo anterior facilita también el poder modificar la distribución de recintos adaptándolos a los cambios de mercado o tecnología a usar en los diferentes recintos a través del tiempo.

En minería se está exigiendo que cuando una faena se cierre definitivamente se debe retirar todas las estructuras y edificios construidos lo que está facilitando la incorporación en el país de sistemas constructivos susceptibles de desmontar.

Hay que reconocer que sistemas más livianos y prefabricados (tomando este concepto como una virtud y no como indicador de menores prestaciones) han entrado con fuerza en el mercado de segundas casas y lentamente por ahora en los segundos pisos de barrios nuevos.

Es por esto que me pregunto ¿Cuándo se considerarán estos criterios masivamente en el diseño de nuestras empresas, colegios, hospitales, Cesfams, restaurantes, iglesias y tantos otros edificios públicos? Construtec, ya con 10 años de experiencia será un aporte gravitante en este proceso modernizador y economizador evitando las grandes pérdidas ambientales y monetarias actuales.